En finanzas, riesgo es la incertidumbre sobre el resultado de tu inversión, y se suele medir con la volatilidad: cuánto oscila el precio. Una acción que se mueve ±3 % al día es más arriesgada que una que se mueve ±0,5 %, simplemente porque el abanico de resultados posibles es mayor.
Hay dos tipos de riesgo. El riesgo específico es el de cada empresa (que pierda un contrato, que su CEO dimita) y el riesgo sistemático o de mercado es el que afecta a todas a la vez (una recesión, una subida de tipos). La diversificación elimina casi todo el primero; del segundo no escapa nadie.
Cuántos valores hacen falta
Los estudios clásicos muestran que con 15-25 valores de sectores distintos se elimina la mayor parte del riesgo específico. Más importante que el número es la correlación: tener cinco bancos no es diversificar; tener un banco, una eléctrica, una tecnológica, una farmacéutica y un ETF global, sí.
La beta resume cuánto se mueve un valor respecto al mercado: beta 1 = igual que el índice; beta 2 = el doble (sube más y cae más); beta 0,5 = la mitad (defensivo). Construir la cartera mezclando betas es la versión sencilla de la gestión del riesgo profesional.