La liquidez es la facilidad para comprar o vender un activo sin mover su precio. Apple negocia decenas de millones de acciones al día: puedes entrar y salir al instante. Un chicharro (valor pequeño y poco negociado) puede tardar horas en cruzar tu orden, y tu propia operación puede mover el precio.
El spread es la diferencia entre el mejor precio de compra (bid) y el mejor de venta (ask). Si el bid es 10,00 € y el ask 10,04 €, el spread es de 4 céntimos: ese es el coste invisible de operar. En valores líquidos el spread es mínimo; en ilíquidos puede comerse tu rentabilidad.
El volumen — cuántos títulos se negocian — confirma los movimientos. Una subida con mucho volumen indica convicción del mercado; la misma subida con poco volumen es sospechosa y se da la vuelta con facilidad. Por eso casi todos los gráficos profesionales muestran el volumen debajo del precio.
Regla práctica
Antes de invertir en un valor, mira su volumen medio y su spread. Si el spread supera el 0,5 % del precio, cada compraventa completa te cuesta al menos un 1 % de rentabilidad — el equivalente a meses de dividendos.