El BPA (beneficio por acción) es el beneficio neto dividido entre el número de acciones. Es el numerador de casi todo: su crecimiento sostenido es lo que hace subir las cotizaciones a largo plazo. Ojo con las recompras de acciones: reducen el número de títulos y suben el BPA sin que el negocio mejore — no es trampa, pero conviene saberlo.
El ROE (return on equity) mide cuánto beneficio genera la empresa por cada euro de los accionistas. Un ROE del 15 % sostenido durante años es la marca de un negocio de calidad; por debajo del 8 %, el capital probablemente estaría mejor en otro sitio. Cuidado: una deuda elevada infla el ROE artificialmente — por eso se mira junto al apalancamiento.
Márgenes: el foso defensivo
El margen neto revela el poder del negocio. Empresas con márgenes altos y estables (software, lujo, farmacéuticas) tienen ventajas competitivas: marca, patentes, efectos de red. Empresas con márgenes finos (aerolíneas, distribución) viven al filo: cualquier subida de costes se come el beneficio.
La combinación ganadora que buscan los grandes inversores: ROE alto, márgenes estables o crecientes, deuda controlada y BPA creciendo años seguidos. Es la definición operativa de «empresa de calidad».