Una vela japonesa condensa cuatro datos de un periodo (un día, una hora): apertura, cierre, máximo y mínimo. El cuerpo va de apertura a cierre — verde si cerró por encima (ganaron los compradores), rojo si cerró por debajo (ganaron los vendedores). Las mechas marcan los extremos tocados durante la sesión.
El tamaño cuenta la historia: un cuerpo grande verde indica compra decidida; un cuerpo diminuto con mechas largas (doji) indica indecisión — la batalla quedó en tablas. Una mecha inferior larga (martillo) revela que los vendedores empujaron el precio abajo pero los compradores lo recuperaron: posible suelo.
Patrones que conviene conocer
La envolvente alcista (una vela verde grande que «engulle» a la roja anterior) sugiere giro al alza tras una caída. Su gemela bajista avisa de techo tras una subida. La estrella fugaz — mecha superior larga tras una subida fuerte — delata que los compradores ya no pueden más.
Importante: ningún patrón funciona aislado. Las velas ganan valor en contexto — en un soporte, con volumen, en la dirección de la tendencia. Son el alfabeto del gráfico, no la bola de cristal.