Una OPV (Oferta Pública de Venta, IPO en inglés) es el estreno de una empresa en bolsa. Los dueños venden parte de sus acciones al público (OPV pura) o la empresa emite acciones nuevas para captar capital (OPS). El precio de salida lo fijan los bancos colocadores midiendo la demanda — y su incentivo es venderlo todo, no que tú compres barato.
Una ampliación de capital es la emisión de acciones nuevas por una empresa ya cotizada, normalmente para financiar crecimiento o tapar agujeros. Si no acudes, tu porcentaje de la empresa se reduce: es la dilución. Para compensarla, las ampliaciones suelen incluir derechos de suscripción preferente que puedes ejercer o vender.
Splits y contrasplits
Un split divide cada acción en varias (una de 1.000 € pasa a ser diez de 100 €): no cambia el valor de la empresa ni de tu posición, solo hace la acción más «manejable». El contrasplit es lo inverso y suele ser mala señal: empresas castigadas agrupando acciones para disimular un precio de céntimos.
La pregunta clave ante cualquier operación corporativa: ¿entra dinero nuevo a la empresa o solo cambia de manos? ¿Y para qué se usará?