Cómo saber si una empresa puede sobrevivir a un mal año (o a una subida de tipos).
La deuda es una palanca: amplifica los buenos resultados y los malos. Una empresa endeudada gana más en los años buenos (el capital ajeno trabaja para el accionista), pero en los malos los intereses se pagan igual, y pueden convertir un bache en una quiebra.
El ratio más usado es deuda neta/EBITDA: cuántos años de beneficio operativo necesitaría la empresa para pagar su deuda. Por debajo de 2x es cómodo; entre 2x y 4x exige vigilancia; por encima de 4x, la empresa trabaja para sus bancos. Los sectores estables (eléctricas, autopistas) soportan más deuda porque sus ingresos son predecibles.
La cobertura de intereses
Otro test rápido: beneficio operativo dividido entre gastos financieros. Si una empresa gana 500 y paga 100 de intereses (cobertura 5x), respira tranquila. Si la cobertura baja de 2x, cualquier contratiempo la asfixia. Las subidas de tipos de interés convierten este ratio en el más importante del mercado: deuda barata que vence y se renueva cara ha hundido a más de un gigante.
Cuando analices un valor, pregunta siempre: ¿cuánta deuda tiene, cuándo vence y a qué tipo? Las mejores oportunidades — y los peores desastres — suelen estar escondidos en esa respuesta.
Nivel avanzadoProfundiza: lo que se cuenta en las mesas profesionales
Leer el perfil de vencimientos
El stock de deuda importa menos que su estructura: ¿a tipo fijo o variable? ¿cuándo vence? Una deuda de 4x EBITDA toda a tipo fijo con vencimiento medio a 8 años es gestionable; 2x EBITDA venciendo el año que viene en un mercado cerrado puede ser letal. Los informes anuales publican el muro de vencimientos (debt maturity wall); las empresas con muros concentrados en años próximos cotizan con descuento por ese riesgo de refinanciación. La quiebra rara vez llega por insolvencia (más deudas que activos): llega por iliquidez — no poder renovar a tiempo.
Covenants y deuda híbrida
Los préstamos incluyen covenants: compromisos (deuda/EBITDA < 3,5x, cobertura > 4x...) cuyo incumplimiento permite al banco exigir el reembolso anticipado. Una empresa «cerca de sus covenants» está en venta forzosa de activos o ampliación dilutiva inminente. En el menú también hay híbridos (bonos convertibles, deuda subordinada, preferentes) que están a medio camino entre deuda y capital — el equity del accionista cobra siempre el último, detrás de todos ellos.
El rating y el coste del pánico
Las agencias (Moody's, S&P, Fitch) puntúan la solvencia: de AAA a BBB− es grado de inversión; por debajo, high yield (bonos basura). La frontera importa muchísimo: muchos fondos institucionales solo pueden tener grado de inversión, así que una rebaja a high yield (un ángel caído) provoca ventas forzadas masivas y encarece la refinanciación justo cuando más duele — un círculo vicioso que el accionista sufre antes que el bonista. Vigilar el rating y su perspectiva es análisis de deuda con el trabajo ya hecho.