Una acción te da exposición a una sola empresa: su potencial y todo su riesgo. Si la empresa quiebra, tu inversión puede valer cero; si multiplica beneficios, tu acción puede multiplicar su valor.
Un índice no se compra directamente: es un termómetro que resume el comportamiento de un grupo de acciones. El IBEX 35 agrupa las 35 mayores empresas cotizadas españolas; el S&P 500, las 500 mayores de EE. UU. Cuando oyes que «la bolsa ha subido un 1 %», casi siempre se habla de un índice.
Un ETF (fondo cotizado) es la forma práctica de comprar un índice entero en una sola operación: el ETF SPY, por ejemplo, replica el S&P 500. Con una participación te llevas un trocito de 500 empresas, diversificación instantánea a coste muy bajo.
¿Cuál elegir?
La mayoría de inversores principiantes obtienen mejores resultados con ETFs de índices amplios que eligiendo acciones individuales, porque eliminan el riesgo de acertar con la empresa concreta. Elegir acciones tiene sentido cuando dedicas tiempo a analizarlas — que es justo lo que este simulador te permite practicar sin riesgo.