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Fundamentos de bolsaBásico

Acciones, índices y ETFs

Los tres instrumentos que todo inversor debe distinguir antes de su primera orden.

Una acción te da exposición a una sola empresa: su potencial y todo su riesgo. Si la empresa quiebra, tu inversión puede valer cero; si multiplica beneficios, tu acción puede multiplicar su valor.

Un índice no se compra directamente: es un termómetro que resume el comportamiento de un grupo de acciones. El IBEX 35 agrupa las 35 mayores empresas cotizadas españolas; el S&P 500, las 500 mayores de EE. UU. Cuando oyes que «la bolsa ha subido un 1 %», casi siempre se habla de un índice.

Un ETF (fondo cotizado) es la forma práctica de comprar un índice entero en una sola operación: el ETF SPY, por ejemplo, replica el S&P 500. Con una participación te llevas un trocito de 500 empresas, diversificación instantánea a coste muy bajo.

¿Cuál elegir?

La mayoría de inversores principiantes obtienen mejores resultados con ETFs de índices amplios que eligiendo acciones individuales, porque eliminan el riesgo de acertar con la empresa concreta. Elegir acciones tiene sentido cuando dedicas tiempo a analizarlas — que es justo lo que este simulador te permite practicar sin riesgo.

Ejemplo práctico

Supón 10.000 € invertidos en 2015. Opción A: todo en Telefónica — en 2024 tendrías menos de 6.000 € (más dividendos). Opción B: todo en un ETF del S&P 500 — más de 30.000 €. Opción C: todo en Nvidia — más de 250.000 €.

La lección no es «haber comprado Nvidia»: en 2015 nadie sabía cuál sería la ganadora. La lección es que el ETF te garantizaba llevar a Nvidia dentro (y a Apple, y a Microsoft) sin necesidad de acertar, mientras que la apuesta única podía salir como Telefónica. Diversificar es renunciar al premio gordo a cambio de no tocar el peor número.

Nivel avanzadoProfundiza: lo que se cuenta en las mesas profesionales

Cómo se construye un índice

Casi todos los grandes índices ponderan por capitalización: las empresas grandes pesan más. En el S&P 500, Apple o Microsoft pueden pesar un 7 % cada una, mientras la empresa 500 pesa un 0,01 %: el índice «de 500 empresas» depende en realidad de un puñado de gigantes. El IBEX 35 pondera por capitalización del free float (las acciones que realmente circulan, excluyendo paquetes de control), con un tope del 20 % por valor.

Existen alternativas: índices equiponderados (todas las empresas pesan igual — el S&P 500 Equal Weight se comporta muy distinto al normal) e índices por precio como el Dow Jones, una reliquia metodológica donde pesa más la acción con mayor precio nominal, no la empresa más grande.

Réplica física, sintética y el tracking error

Un ETF puede replicar su índice comprando las acciones reales (réplica física) o mediante un contrato de permuta con un banco (réplica sintética), más precisa pero con riesgo de contraparte. La diferencia entre el rendimiento del ETF y el de su índice es el tracking error; junto al TER (comisión anual, típicamente 0,05-0,20 % en ETFs de grandes índices) es el dato a comparar antes de elegir uno.

Distribución vs. acumulación

Los ETFs de distribución pagan los dividendos en efectivo; los de acumulación los reinvierten automáticamente. Para el inversor de largo plazo, la acumulación tiene una ventaja fiscal y de interés compuesto: el dividendo reinvertido sin pasar por tu cuenta no tributa hasta la venta final y sigue componiendo. La mayor parte del patrimonio indexado europeo está en acumulación por este motivo.

Conceptos clave
  • Acción = una empresa; ETF = cesta de empresas en un solo título
  • Los índices ponderan por capitalización: pocos gigantes mandan
  • TER y tracking error: los dos números para elegir ETF
  • Acumulación reinvierte dividendos y potencia el interés compuesto
Aplícalo en el simulador

En el Mercado puedes comprar el ETF SPY (S&P 500) o el QQQ (Nasdaq) igual que una acción. Compara su gráfico de 1 año con el de una acción individual: verás cuánto se suaviza el movimiento.

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